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Los robots son un buen recurso para estudiar los fondos oceánicos dado que las condiciones no son muy favorables ahí para la especie humana. Pero es no quita que sean igualmente invasivos para sus habitantes, de ahí que el Instituto Tecnológico de Massachusetts haya diseñado un robot tan similar a un pez que se mimetiza con el entorno.

La idea es que pueda observarse el fondo marino sin que suponga una perturbación para las especies que lo habitan, ya que otros robots los asustan. La forma resulta realmente familiar a un pez, pero también lo hace su desplazamiento, lo cual en parte es gracias a usar ciertos materiales para su construcción.

El invento nace del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en concreto de un equipo del Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory. Y tiene nombre: SoFi, de SOft robotic FIsh, porque como podemos ver la parte de la cola es flexible y se mueve como un pez de carne y espinas.

El robot mide 0,47 x 0,23 x 0,18 metros y pesa 1,6 kilogramos, con una autonomía de 40 minutos. Lo han probado de momento en el arrecife Arco Iris de Fiji. Aunque es “destripándolo” cuando vemos algunas de los aspectos más interesantes de este robopez.

Además de la cola, compuesta de plásticos flexibles impresos en 3D y silicona, tiene un tanque de flotabilidad que permite controlar su capacidad de flote de manera autónoma y un sistema de propulsión más silencioso que las habituales hélices, ayudando a esta mimetización que lo caracteriza. Sus ojos son, tal cual, una cámara de ojo de pez, como no podía ser de otro modo, la cual captura imágenes y vídeo de alta resolución que transmite en directo.

El controlador tampoco podía ser algo convencional. Los investigadores han recurrido a un mando de Super Nintendo para poder conducir a SoFi por el fondo marino, pudiendo ir en línea recta, girar y variar de profundidad, lo cual recibe el robot gracias al sistema de comunicaciones que han diseñado específicamente para el proyecto.

¿Cómo funciona?

SoFi nada gracias a un motor que bombea agua dentro de dos cámaras situadas en el interior de la cola, trabajando como lo harían los pistones en un motor. La velocidad media que llega a alcanzar es aproximadamente de medio cuerpo por segundo.

Los autores consideran que puede ser útil en ese sentido al permitir una exploración menos invasiva. Lo consideran también otros expertos como Cecilia Laschi, profesora de bio-robótica en la Escuela de Estudios Avanzados Santa Anna en Pisa (Italia), quien según recoge el MIT mantiene que un robot así permitiría una exploración más cercana que los actuales al poder pegarse más al arrecife y tener una aceptación mejor por parte de las especies que lo habitan.

La meta es que SoFi sea un instrumento para estudiar la vida marina sin la intrusión del ser humano durante largos periodos de tiempo e incluso plantean crear bancos de SoFis. Otra rama de investigación será ver si el robot es capaz de influir sobre el comportamiento de las especies marinas, pudiendo también ser usado en este sentido.