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Por primera vez en el mundo, una mano robótica ha sido implantada en una mujer sueca de 45 años de modo permanente. Los médicos creen que en las próximas  semanas la paciente podrá usarla de manera cotidiana. La mano fue elaborada gracias al proyecto europeo DeTOP, bajo la supervisión de Christian Cipriani del Instituto de BioRobótica de la Escuela Superior Sant’Anna de Pisa (Italia). Ahora se trabaja con vistas a otras dos intervenciones similares en Italia y Suecia.

La mujer, quien sufrió la amputación de su mano en 2002, sigue un programa de rehabilitación para conseguir fuerza en los músculos del antebrazo, debilitados después de la amputación. Además,  utiliza la realidad virtual, para aprender a controlar el miembro. Se espera que en las próximas semanas podrá volver a su casa y usar de manera cotidiana su nueva mano.

Según Cipriani; “Gracias a esta interfaz hombre-máquina tan precisa y gracias a la destreza y el grado de sensibilidad de la mano artificial, esperamos que en los próximos meses la mujer vuelva a tener funcionalidades motoras y perceptivas muy similares a las de una mano natural”.

La intervención quirúrgica fue realizada por los especialistas Richard Brenemark y Paolo Sassu en el Sahlgrenska University Hospital de Gotemburgo. En los huesos del antebrazo (cúbito y radio) de la mujer fueron implantadas estructuras de titanio como puente entre los huesos y terminaciones nerviosas de un lado y la mano robótica del otro. Gracias a 16 electrodos insertos en los músculos fue posible establecer una vinculación directa entre la prótesis y el sistema nervioso. De este modo la mano robótica puede ser controlada de una manera más eficaz y hace posible también restablecer el sentido del tacto.

El implante fue desarrollado en Suecia por el grupo coordinado por Max Ortiz Catalán, de la empresa Integrum, en colaboración con la Chalmers University of Technology. La mano robótica fue realizada por la Escuela Superior Sant’Anna y la empresa Prensilia, en el ámbito del proyecto DeTOP.

Este proyecto fue financiado por la Comisión Europea en el marco del programa Horizon 2020. En el proyecto participan, además, las universidades suecas de Lund y Gotemburgo, el Centro suizo para la Electrónica y la Microtecnología, la Universidad Campus Bio-Médico de Roma y el Instituto Ortopédico Rizzoli de Bolonia, entre otros.