Especialistas de la empresa Intel han dado a conocer un chip que imita la capacidad olfativa de humanos y animales. Por eso, señalan que se trata de un desarrollo de ingeniería neuromórfica, es decir, que emula estructuras neurobiológicas de los seres vivos. La investigación se encuentra a medio camino entre la neurociencia y la inteligencia artificial.

Según han explicado los científicos su ingenio ha conseguido una precisión de reconocimiento superior en comparación con los métodos convencionales de vanguardia. Incluso ha demostrado una eficiencia muy superior a la de un sistema de aprendizaje profundo que necesita 3000 veces más muestras para lograr la misma exactitud en la clasificación de olores.

En este caso, la nariz robótica ha realizado sus identificaciones eficazmente con una sola muestra. Detrás opera un algoritmo que imita la arquitectura y funcionamiento de los circuitos olfativos cerebrales. En las pruebas de laboratorio, este método logró reconocer 10 sustancias químicas peligrosas.

El chip es especialmente hábil para reconocer sustancias químicas peligrosas, incluso con interferencias o elementos bloqueando. Puede identificar olores de elementos que se utilizan para la fabricación de explosivos, narcóticos y polímeros.

Además de su uso por parte de autoridades en aeropuertos y/o fuerzas de seguridad, los científicos de Intel señalaron que estos sistemas olfativos electrónicos, que además son altamente portátiles, podrían ser utilizados por médicos para diagnosticar enfermedades. También para detectar con eficacia la presencia de humo y monóxido de carbono en los hogares.

El chip aún es un prototipo, pero una vez testado tendrá interesantes aplicaciones. Los expertos involucrados en este desarrollo hablan de una tecnología con potencial para beneficiar a múltiples sectores.